lunes, 10 de octubre de 2011

Comprometida con la libertad y la justicia. Sus armas, la palabra y el mundo de las ideas: la periodista mexicana


Comprometida con la libertad y la justicia. Sus armas, la palabra y el mundo de las ideas: la periodista mexicana

Ana Livia Salinas González


   Un nuevo periodismo se abre paso en el arriesgado y difícil entorno comunicativo: espacio de nadie, y de todos; de gigantes y enanos, de mártires y maleantes, de intelectuales, genios y cuenteros, de valientes, pero también de cobardes. Entre proyectiles y bombas, calumnias, denuncias, silencios, demandas, el terrorismo y el miedo, viene avanzando una vanguardia periodística: aguerrida, honesta, cuestionadora, la de las nuevas periodistas profesionales.

Mucho ha sucedido desde que Leona Vicario transmitiera sus informes en clave al periódico El Ilustrador Americano; durante años el periodismo se consideró como un territorio netamente masculino, y quienes participaban en él hablaban de la casa, de la familia, de la salud y de la belleza femenina; escribían las páginas de sociales o eran parte del equipo de producción; correctoras, redactoras, capturistas o formadoras, pero nunca analistas de política o economía, hasta que Elvira Vargas Rivera (1908-1967), considerada oficialmente la primera periodista mexicana, Adelina Zendejas (1909-1993 y Magdalena Mondragón (1913-1989), abrieron las puertas de la prensa mexicana para las mujeres.

Para los años 60 y 70’s se había ampliado el espacio para la participación femenina en la prensa. Maruxa Vilalta (1932), española exiliada en México, publicó en el Excélsior del 15 de febrero de 1960 un llamado a las mujeres universitarias para establecer El día de la mujer mexicana. Por aquel entonces se publicaban artículos de Elena Poniatowska (1932), María Luisa Mendoza (La China Mendoza) (1930) y Margarita Michelena (1917-1998). Surgieron publicaciones con tendencia feminista, como la revista Fem, en las que destacaron Alaíde Foppa (1914-1980), exiliada guatemalteca, y Margarita García Flores (1905-2009), precursora del sufragio femenino.

El periódico El Día brindó oportunidades para que la mujer cubriera fuentes políticas y culturales. Muchas mujeres incursionaron en el periodismo durante los siguientes años: Gloria Salas de Calderón, fundadora en 1969 de la Asociación Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras (AMMPE), Perla Schwartz, Blanca Haro, Helen Krauze, Raquel Tibol, Irma Fuentes, Carmen Lira, Ernestina Hernández, Isabel Zamorano, Isabel Arvide, Lourdes Galaz, Aurora Berdejo, Carmen Aristegui, Denise Maerker, y Rosa María Valles, presidenta de la AMMPE capítulo México, entre muchas otras.

Sin embargo, y a pesar de los logros de las predecesoras y de los éxitos de las nuevas adalides del ramo, sigue habiendo espacios restringidos y prejuicios acerca del trabajo de las mujeres en el periodismo. Las mujeres que hoy se dedican a esta profesión no son advenedizas ni espontáneas, son, en su mayoría, mejor preparadas: licenciadas en comunicación, en periodismo, en derecho, en letras, en filosofía, en economía…, maestras, doctoras; sin embargo, todavía hay muchos varones para los que no existen mujeres calificadas para triunfar en este renglón de la comunicación: si llegas a destacar es porque pagas a alguien para que escriba tus notas, o te hacen el favor, o eres una prostituta que consigue espacios a cambio de favores sexuales.

 “Es un hecho que las mujeres periodistas han conquistado ya el ámbito de la información general al lograr la cobertura de todo tipo de fuentes como las políticas, agrarias, educativas, etc., pero los sitiales de mayor influencia como el artículo de fondo, la columna política o los puestos directivos aún no son para ellas. Siguen reservados para los periodistas hombres” (Mujeres periodistas, empoderamiento restringido. Rosa María Valles Ruiz. 
pág. 140).
   

Ser periodista implica ejercer responsabilidad social, ser promotor de la verdad, de la ética, de los valores; ser vigilante del poder y orientador del ciudadano. Un periodista es testigo y co-creador de la democracia. No me refiero a aquellos que, obligados por su patrón o por su falta de compromiso, son repetidores de las agencias, de los boletines de las instituciones, sino a aquellos que cuestionan, investigan, hacen algún análisis, reflexión o llamado para la sociedad. Ser periodista no es labor para pusilánimes. Hay que ser congruente y coherente. Difícil vocación que hoy día siguen muchas mujeres que merecen mejor trato y mejores oportunidades.

Mujeres capaces, sumamente eficaces y creativas trabajan en diversos medios de comunicación, en Tabasco y en todo el país. Hombres y mujeres tenemos exactamente los mismos derechos, deberíamos tener las mismas ofertas.

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·         Premio Nacional de Literatura y Periodismo AMMPE 2011
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·         A 42 años de su fundación, y en un ambiente donde gran parte de la prensa está subsidiada y donde muchos reciben “apoyos” mientras se le siga la corriente a tal línea o factura política, destaca la honestidad y el profesionalismo de la Asociación Mundial de Mujeres Periodistas y Escritoras (AMMPE), agrupación que defiende la libertad de expresión, los derechos humanos y la capacitación profesional de los comunicadores. Entre sus  objetivos también está promover la equidad de género en todos los ámbitos,
·         el acceso igualitario a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y la superación profesional de las socias a través de cursos, conferencias y congresos.
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Tuve oportunidad de estar presente y participar en el primer Premio Nacional de literatura y periodismo de la AMMPE que se llevó a cabo del 3 al 5 de agosto en la ciudad de Durango y fue una experiencia enriquecedora en la que pude constatar la seriedad y el compromiso de esta asociación con las mujeres periodistas de México y del mundo. En esta celebración se conmemoraron los 20 años de la AMMPE, Capítulo Durango, y los 42 del Capítulo México.

Las actividades del Premio comenzaron con la Exposición fotográfica Historia de la AMMPE, Capítulo Durango, en la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), en cuya inauguración estuvieron presentes miembros de la Asociación, el rector de la UJED, Lic. Luis Tomás Castro Hidalgo; el secretario de Educación Pública, Jorge Herrera Delgado; el presidente municipal, Adán Soria Ramírez, y Corín Martínez Herrera, directora del Instituto de Cultura del Estado de Durango (ICED). La serie de fotografías daban testimonio de diversas vivencias del grupo de mujeres periodistas que forman o han formado parte de la AMMPE Capítulo Durango.

La actividad continuó en el Museo de Historia y Arte "El Palacio de los Gurza", con la presentación de los libros “Leona” y “Adictas a la insurgencia”, de la escritora Celia del Palacio. Emotiva y descriptiva la presentación que hizo Rosa María Valles, presidenta de la AMMPE, Capítulo México, sobre los libros de la doctora en Historia que actualmente coordina el Centro de Estudios de la Cultura y la Comunicación de la Universidad Veracruzana. Entre los presentes se encontraba la maestra Candita Gil Jiménez, rectora de nuestra Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), quien fue invitada por la AMMPE para participar en esta celebración.

Al día siguiente, después de la conferencia “La Mujer en la Historia de México”, a cargo de la Dra. Patricia Galeana, Candita Gil Jiménez  expuso la conferencia magistral “La educación superior en México”, en la que a través de diapositivas ordenadas y precisas hizo un diagnóstico de la educación superior en México. Además de las periodistas, asistieron funcionarios de la administración central, directores de Facultades e Institutos de la UJED, quienes acompañaron al rector de esa casa de estudios, Luis Tomás Castro Hidalgo, quien destacó la importante trayectoria de la rectora de la UJAT: “Una de las mujeres más destacadas en el universo femenil mexicano (…) …mujer de ciencia, ciudadana comprometida con su entorno regional y nacional, académica por convicción en las profundidades siempre viejas y siempre nuevas de las disciplinas económico-administrativas, servidora pública, preocupada y ocupada de la transparencia y rendición de cuentas como instrumentos que dan certidumbre y fortaleza a la administración, militante activa del colegio profesional de su especialidad, integrante distinguida de organizaciones sociales que encienden y practican el servicio como una vocación”.

Durante su conferencia, la maestra Candita Gil compartió: “La educación es un proceso de transformación individual y social que avanza en forma paralela al desarrollo político y económico que viven los pueblos”. Se remontó a los objetivos iniciales de los españoles que se establecieron en la Nueva España: Los españoles vieron la necesidad de tener un sistema escolar para formar, según estaba estipulado, “hombres piadosos, de sentimientos monárquicos y respetuosos de lo tradicional.” Trayendo a nuestra memoria diferentes etapas de la educación superior en México, la maestra Candita fue analizando la trayectoria del sistema escolar universitario hasta alertarnos sobre la necesidad de revisar y modificar planes y programas de estudio a todos los niveles y en todo el país en busca de una mejor educación para los mexicanos: “Hace falta una evaluación y reorganización general, y esto sólo será posible si contamos con un sistema educativo que establezca planes transexenales  El compromiso de cuidar las universidades públicas es de todos los mexicanos, es un valor de la sociedad mexicana y pareciera que la idea de no cuidarlas fuera en crecimiento (…) Es el patrimonio de los mexicanos y mexicanas y donde está el capital intelectual de nuestro país, donde se han formado quienes dan certeza y rumbo a nuestro país. La universidad pública mexicana hoy da certeza a México”.

Al terminar la conferencia, la Dra. Rosa María Valles se dirigió a ella agradeciéndole su participación: “Le agradecemos a la Maestra Candita Gil Jiménez, su extraordinaria conferencia magistral sobre la educación superior en México; AMMPE capítulo México y AMMPE capítulo Durango, agradecemos que haya estado aquí, en el hermoso estado de Durango, presentándola a nosotros y a todos ustedes”.

Se le hizo entrega de un diploma en reconocimiento por su participación, de un detalle de parte del gobernador, Jorge Herrera Caldera, y un dibujo hecho con los mágicos pies de  Rosalía Reyes Torres, artista con capacidades diferentes que hizo el dibujo del rostro de la maestra mientras esta ofrecía su conferencia. Una larga fila de asistentes se formó para saludar y felicitar a la Maestra Candita al finalizar la conferencia y la entrega de reconocimientos que le hicieran la AMMPE y las autoridades del estado de Durango. Varias periodistas de Durango y de otros estados de la república aprovecharon el momento para entrevistar a la rectora sobre temas variados.

En esta ronda de entrevistas, a las preguntas de una compañera periodista de Durango, la Maestra Candita Gil contestaba: “Tenemos que generar la evaluación como un proceso verdaderamente de vida, y eso empieza por uno mismo, de ser autocrítico y capaz de evaluarnos…, porque la evaluación para lo que sirve es para componer el rumbo (…). Yo siempre he dicho: lo que no se mide no se puede evaluar, y entonces no se puede cambiar o transformar; entonces, lo que tenemos que hacer es generar la cultura de la evaluación, la rendición de cuentas…tenemos que evaluarnos todos, evaluar desde el seno familiar, porque tampoco la educación se la podemos dejar solamente a la escuela, la educación viene desde el seno familiar, las buenas costumbres, y eso no tiene que ver con el dinero, tiene que ver con el deseo de ser mejor, de salir adelante; entonces, hay que hacer un gran trabajo con todos los profesores que tenemos que profesionalizar. Sin duda, la educación en México se inicia de una manera que no todos los profesores eran profesionales. Todavía nosotros llegamos a pueblos donde de manera empírica se hicieron los profesores y las profesoras, y hoy tenemos que profesionalizar…”

En lo particular me sentí muy orgullosa de la participación de la maestra Candita Gil, quien demuestra con sus hechos lo importante que es para ella apoyar y alentar el desarrollo de la mujer mexicana.





Fotografías de Ana Livia Salinas.

Obras consultadas:

1.        Tesis: De la página de sociales a las ocho columnas: La mujer en el periodismo. María Esther Espinosa Calderón. CIMAC. http://www.cimac.org.mx/cedoc/1622_adelina_zendejas/3609_tesis_lamujerenelperiodismo.PDF
2.        Mujeres en la prensa de los años cincuenta en México. José Martínez Torres (Universidad Autónoma de Chiapas). historiadoresdelaprensa.com.mx/hdp/files/178.doc
3.        Mujeres periodistas, empoderamiento restringido. Rosa María Valles Ruiz. Revista Mexicana de Ciencias políticas y Sociales, mayo-agosto, año/vol. XLVIII, No. 197. Universidad Nacional Autónoma de México. Distrito Federal, México. PP 137-147. http://redalyc.uaemex.mx/pdf/421/42119711.pdf




sábado, 17 de septiembre de 2011

Periodismo impreso, ¿en peligro de muerte? 2ª parte.


Periodismo impreso, ¿en peligro de muerte?
Parte II

Ana Livia Salinas González

Para la supervivencia del periodismo impreso es tan importante el estilo como el dominio de los géneros. Todas las personas que escriben manifiestan un estilo. No me refiero a la forma de escribir, buena o mala, con errores sintácticos o sin ellos, con vicios o barbarismos o sin ellos, sino a aquél que marca la diferencia entre el texto común, ordinario, y el propiamente literario: al uso de metáforas, figuras retóricas, ritmo, claridad, figuras literarias…

Cito a Eloy Martínez: “Uno de los aportes centrales del nuevo periodismo  consiste en el manejo virtuoso del instrumento que es la palabra. Si la herramienta del periodismo no fuera la palabra, no habría que cuidarla con tanto esmero, con tanta dedicación en la intención y en la calidad de la organización de las frases”.1

El mismo Eloy cuestiona cómo sería posible “…seducir, usando un arma tan insuficiente como el lenguaje, a personas que han experimentado con la vista y con el oído todas las complejidades de un hecho real”,2 y ofrece como respuesta para los editores el uso de la narración en el ejercicio del periodismo.

Algunos novelistas, dramaturgos o poetas no han considerado  idóneo para un escritor hacer periodismo, como lo pregonaba Oscar Wilde (1854-1900) escritor, poeta y dramaturgo irlandés, quien decía que escribir en los periódicos deterioraba el estilo, o Ernest Hemingway (1899-1961), quien afirmaba: “El trabajo periodístico no le hará daño a un escritor joven y podrá ayudarlo, siempre y cuando lo abandone a tiempo”.3

Sin embargo, novelistas, guionistas y dramaturgos, entre otros, como el colombiano Gabriel García Márquez (1928), respaldan el hecho narrado en el periodismo, eso sí, fundamentado exclusivamente en la verdad, no en el imaginario. García Márquez es precursor del nuevo periodismo con una vasta obra periodística en su haber y es fundador de la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), fundación que, además de promover el uso de los géneros literarios en el periodismo, promueve la ética y la responsabilidad periodística.

Juan Villoro (1956), novelista, periodista y dramaturgo mexicano, afirmó en una entrevista que le hicieran durante su estadía en Buenos Aires, Argentina: “El buen periodismo, el que perdura, es literatura. Todo texto que perdura es literario”,4  En este mismo lugar, en el que dictó un taller de periodismo narrativo organizado por la FNPI, agregó:

 “El problema que veo en el periodismo impreso es que, para sobrevivir, los diarios niegan sus mejores recursos. En vez de enfatizar lo que no puede hacer la red (periodismo de investigación, textos largos que suponen un tiempo dilatado de lectura), tratan de imitar a los portales electrónicos. Pasamos por una fase de desconfianza bastante rara. Como la información en red es fácil de localizar, los periódicos están más preocupados por publicar lo mismo que ofrecen los colegas que por singularizarse. La homogeneidad es la marca de la hora. Espero que sea una fase transitoria y que se recupere el desafío de publicar cosas únicas, distintas e incluso estrafalarias.”5

Octavio Paz también aprueba el periodismo literario: “Yo sí creo mucho en el periodismo como literatura. Pienso que es un género muy importante. El ensayo, por ejemplo, es una forma de periodismo en cámara lenta”.6 Claro que no todos los periodistas tienen la vocación o la formación para narrar, y quizá ellos sean los principales oponentes del nuevo periodismo, pero como dice Eloy Martínez:

“Antes, los periodistas de alma soñaban con escribir aunque solo fuera una novela en la vida; ahora, los novelistas de alma sueñan con escribir un reportaje o una crónica tan inolvidables como una bella novela. El problema está en que los novelistas lo hacen y los periodistas se quedan con las ganas.”7

Negar que la literatura forma parte del alma del periodismo es negar la esencia de relatar los hechos: “El periodismo nació para contar historias, y parte de ese impulso inicial que era su razón de ser y su fundamento se ha perdido ahora. Dar una noticia y contar una historia no son sentencias tan ajenas como podría parecer a primera vista. Por lo contrario: en la mayoría de los casos, son dos movimientos de una misma sinfonía. Los primeros grandes narradores fueron, también, grandes periodistas”.8

Y los poetas, también, como Charles Baudelaire (1821-1867), precursor de la poesía moderna, quien antes de publicar su poesía pre simbolista publicó críticas de arte en periódicos de su época, algunos ensayos sobre artistas contemporáneos y algunos artículos como el titulado El pintor de la vida moderna, artículo sobre Constantin Guys, publicado por Le Figaro en 1863; en Le Corsaire-Satan publicó un conjunto de aforismos y en L´Espirit Public, Consejos a los jóvenes literatos.

Otra respuesta del nuevo periodismo sería la adaptación y aprovechamiento de la nueva tecnología. El desarrollo de la era digital fortalece antes que debilita al periodismo de este siglo XXI. Ante la inmediatez que privilegia la velocidad se sacrifica la corroboración de los datos y también la reflexión, con lo que deja abierto el camino a las páginas que profundizan e indagan más allá del aspecto superficial de la noticia.

Habrá que tener mucho cuidado con no seguir cayendo en el lado opuesto, en el lado que aleja a los lectores de la prensa, aquél al que se refiere José Ignacio Rodríguez Reyna cuando dice: “…no hay nada que interese a los lectores, sólo encuentran declaraciones de las élites políticas y económicas. La credibilidad se pierde si no hay claridad en el objetivo central: los ciudadanos. Si los contenidos no responden a los intereses de los lectores y no los seducen con textos atractivos, se alejan de las páginas. (…)…si uno lee los diarios no se informa mucho. No encuentro textos interesantes; repiten las viejas fórmulas con un lenguaje acartonado, sin creatividad ni innovación. Es una de las grandes tareas que requerirían los medios.” 9

El aspecto netamente informativo del periodismo escrito es su armazón, su esqueleto, su vestido, pero también su batería, su cuerda, su energía; la literatura que vive en sus géneros literarios es su entraña, su alma, pero también sus emociones y su intelecto: corazón y razón unidos por las letras; su aspecto comercial, mercantil y publicitario es su sustento, su gasolina, la nave que lo transporta y le hace llegar a destino.

Los periodistas deberemos seguir preparándonos para cumplir con éxito la misión de nuestra vocación, de nuestro llamado a brindar un servicio que dote de bienestar a la comunidad, cuya voz e inquietudes deben estar reflejadas en nuestras obras, en nuestra próxima letra.



1.                   1. Esencia del periodismo. Ideas, reflexiones y aforismos. Compilador Omar     Raúl Martínez. FMBAC, México, 2003. Pág. 75
2.                   2. Periodismo y Narración: Desafíos para el siglo XXI. Tomás Eloy Martínez. 2010.
3.                    3. Esencia del periodismo. Ideas, reflexiones y aforismos. Compilador Omar Raúl Martínez. FMBAC, México, 2003. Pág. 78
4.   Esencia del periodismo. Ideas, reflexiones y aforismos. Compilador Omar Raúl Martínez. FMBAC, México, 2003. Pág. 78
5.   Diario argentino La Capital. Rosario. Cuna de la bandera. Entrevista realizada a Juan Villoro el 21 de agosto del 2011 por Eliezer Budasoff. http://www.lacapital.com.ar/ed_senales/2011/8/edicion_141/contenidos/noticia_5121.html
6.   Esencia del periodismo. Ideas, reflexiones y aforismos. Compilador Omar Raúl Martínez. FMBAC, México, 2003. Pág. 79
7.   Periodismo y Narración: Desafíos para el siglo XXI. Tomás Eloy Martínez. 2010.
8.   Periodismo y Narración: Desafíos para el siglo XXI. Tomás Eloy Martínez. 2010.

Webliografía consultada:

1.   es.wikipedia.org/wiki/Charles_Baudelaire. Consultada el 26 de agosto del 2011.
2.   http://www.baudelaire.galeon.com/biog.htm. Consultada el 26 de agosto del 2011.
5.   http://es.wikipedia.org/wiki/Nuevo_periodismo. Consultada el 28 de agosto del 2011.


jueves, 15 de septiembre de 2011

Periodismo impreso, ¿en peligro de muerte? 1ª parte


Periodismo impreso, ¿en peligro de muerte?
Parte I

Ana Livia Salinas González

Los pesimistas pronostican, ¡pareciera que hasta invocan!, la inevitable muerte del periodismo impreso ante la tecnología que allega sin mediaciones la fuente a los lectores, y más aún, ante el llamado periodismo 3.0, también llamado periodismo ciudadano,  en el que el “prosumidor”,  o “prosumer”,  no sólo tiene acceso a los medios  y participación en ellos, sino que también controla los datos.

Es obvio que deben fusionarse la redacción tradicional con la On line, integrarse al cambio o morir. Lo que ha hecho la mayoría de la prensa escrita en México es digitalizarse, invadir los espacios electrónicos; sin embargo, no han hecho el cambio a un lenguaje apropiado para el soporte electrónico, sólo han transferido sus páginas impresas a la pantalla.

El cambio incluye una forma diferente de escritura y de diseño. Por ejemplo, nada de oraciones largas ni subordinadas, frases de 20 a 30 palabras máximo; alternación de frases cortas con frases largas; menos ideas en cada oración; puntuación, mínima, etcétera. A los interesados sugiero lean “Periodismo 2.0, manual para escribir en la Web, de Guillermo Franco. Lo pueden bajar gratuitamente de la Internet.
  
El periodista de hoy día debe renovarse, capacitarse, profesionalizarse; más aún, debe poder especializarse en multitareas, manejar contenidos especializados, debe integrar lo viejo, con lo nuevo, porque, ¿qué es lo que sucede cuando usted tiene en las manos su periódico favorito?, es muy probable que la mayoría de sus noticias ya no le parezcan nuevas, pues antes las vio y escuchó en la televisión, o las vio, las escuchó y las leyó en páginas de Internet o directamente a través de Twitter. Como remate, es posible que ni siquiera encuentre usted textos bien escritos o que contengan algún plus informativo. Lo peor es que la posible asociación o dependencia del medio con poderes políticos o comerciales le restan credibilidad a sus contenidos.

Visto de esa manera, es lógico que el periodismo impreso tenga sus detractores, pero a su servidora, al igual que a muchos otros, le parece que aún seguirá deslizándose paralelo a la historia. ¿Cómo?, ¿qué podría hacer para sobrevivir en este clima tecnológico en el que la inmediatez y la velocidad son los máximos atributos?

Podría hacer algo que se ha propuesto desde hace tiempo y que en algunas épocas ha estado ligado a sus páginas: recurrir a su esencia literaria y adaptarla a todos los soportes tecnológicos que existen y que vayan emergiendo. Y muy importante: apegarse a un código de ética periodística que acabe con la prensa superficial y operada por intereses que no sean los de servir a los lectores. Así, el periodismo impreso estaría provisto de fuerzas mayúsculas para reposicionarse como heraldo del pueblo, como soporte de un estado democrático, constituyéndose en hacedor de un nuevo periodismo, aunque el llamado Nuevo Periodismo data desde 1960.

El buen periodismo al que me refiero no es un movimiento artístico, pero sí es uno que no puede restringirse por las formas, pues debe tener libertad para expresarse. Tomás Eloy Martínez (1934-2010), escritor y periodista argentino, guionista de cine y ensayista, expresaba lo siguiente:

“Lo que se entiende por nuevo periodismo es una ruptura de las fronteras convencionales entre periodismo y literatura para permitir la libre manifestación de la escritura, la ruptura de los dogmas impuestos desde arriba al individuo”.1

El futuro del periodismo escrito no sólo radica en la necesaria profesionalización del periodista, sino en el desarrollo de sus géneros literarios. Muchas disputas, absurdas a mi parecer, se han originado ante este tema, pues el reportaje, la crónica, el ensayo y hasta la entrevista de semblanza, entre otros, nacieron del arte de recrear las realidades, aunque su supervivencia ha dependido de la creatividad del periodista y de la libertad para ejercerla concedida por el medio.

Ignacio Rodríguez Reyna, director de la revista mexicana Emeequis, declaró en entrevista realizada por la revista Zócalo: “…las revistas que apuestan por el periodismo de investigación y la crónica ofrecen al lector un recurso del que ‘carecen los grandes periódicos nacionales.’ (…)… el periodismo de investigación es una necesidad social. La exigencia de información inmediata está satisfecha por la radio y la televisión. En cambio, pocos cuentan las cosas a profundidad. La crónica y la entrevista están fuera de los medios ortodoxos.”2

La entrevista, un encuentro de dos intelectos, de dos emociones, de dos perspectivas, se presta a describir el ambiente, la presencia física del personaje entrevistado, sus gestos, la intercalación de datos sobre su vida cotidiana, sobre el lugar dónde vive, sus mascotas, sus lecturas o deporte favorito… todo aquello que puede ayudar a transmitir lo que no se podría entender sólo a través de sus palabras.

¿Y qué decir de la crónica, el género más literario del periodismo; el más libre, el que permite al periodista explayarse en su estilo? Su dificultad estriba en mantener la objetividad para no traspasar sus límites. Poseer carta blanca para emitir comentarios y notas personales puede llevar al cronista a olvidar la noción de equilibrio y de ética, o en otras palabras, salirse del contexto y perder la cabeza.

Lo indispensable al escribir una crónica es lograr que el lector se transporte al lugar del suceso, que sienta con sus sentidos lo que hubiera percibido si se hubiera hallado presente en el acontecimiento; para ello deberemos describirle los colores, sonidos, olores, texturas, emociones… todo lo que le sea posible capturar con objeto de transmitir el ambiente, el momento. Al contar los hechos, el periodista deberá hacerlo con fundamentos, sin aventurar juicios, apegado a la verdad: jamás podrá hacerlo de manera omnisciente, es decir, como si supiera todo, hasta los más profundos pensamientos de los presentes, tal como lo haría Dios o algún telépata, pues en caso de incurrir en ello su texto dejará de ser un género periodístico para trastocarse en uno de ficción absoluta.

Otros géneros literarios periodísticos son el ensayo, el reportaje narrado y el ensayo-reportaje, denominado así por Fernando Benítez (1912-2000), escritor mexicano, editor, antropólogo, etnólogo, historiador, reportero, editorialista y director del diario El Nacional:

“Para mí, todo el periodismo es una literatura escrita bajo presión, a la carrera. El periodista no tiene tiempo de afinar su escritura; debe obrar en el momento mismo porque mañana para él ya es demasiado tarde. Esto es un inconveniente, desde luego, pero está compensado por la ventaja de poder trabajar sobre materiales en caliente, de poder transmitir al lector la vida de los acontecimientos. (…) El arte del periodista en México consiste, pues, en arrancar la careta al personaje y hacer que revele lo que la gente quiere saber.”3

Un arte aparentemente escondido, pues, ¿cuántos periodistas no se comprometen a lograr esto último? Infinidad. Vergonzosas son las entrevistas en las que sólo se pregunta sobre las situaciones que favorecen al personaje público o los reportajes que sólo arañan la superficie. Esos trabajos son los que dañan al periodismo más que las débiles adaptaciones a las nuevas tecnologías. La duda que queda en el aire es si esta situación se debe a una falta de profesionalismo y responsabilidad del periodista, o de una política de autocensura de los medios.

“Al lector no se lo distrae con fuegos de artificio o con denuncias estrepitosas que se desvanecen al día siguiente, sino que se lo respeta con la información precisa. Cada vez que un periodista arroja leña en el fuego fatuo del escándalo está apagando con cenizas el fuego genuino de la información. El periodismo no es un circo para exhibirse, sino un instrumento para pensar, para crear, para ayudar al hombre en su eterno combate por una vida más digna y menos injusta.”4

Información que no “le llega” a la gente, que no contesta ninguna interrogante ni sacia ninguna necesidad de saber en los lectores, no es periodismo. También habría que preocuparse por elegir correctamente a quienes harán el trabajo literario, pues como dice Eloy Martínez: “No todos los reporteros saben narrar y, lo que es más importante todavía, no todas las noticias se prestan a ser narradas”.5

Para escribir la próxima letra del periodismo, cualquier periodista debería dominar, por lo menos bajo un perfil decoroso, el arte literario, pero la punzante realidad es que muchos ni escribir saben, aunque la ortografía y redacción sean materias obligadas en carreras profesionales y técnicas. El nuevo periodismo se ejerce a través de un estilo literario que, de acuerdo a Álex Grijelmo, “…puede apreciarse en las noticias bien escritas y sin excesivas pretensiones, donde el periodista no traslada sus aspectos personales y donde maneja un lenguaje objetivo, externo a él.”6

1.       Esencia del periodismo. Ideas, reflexiones y aforismos. Compilador Omar Raúl Martínez. FMBAC, México, 2003. Pág. 15.
2.       Revista Zócalo. http://www.revistazocalo.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=621&Itmid=13.
3.       Periodismo escrito. Federico Campbell. Serie Circular. Editorial Alfaguara. México, 2002. Pp 79 y 80.
4.       Periodismo y Narración: Desafíos para el siglo XXI. Tomás Eloy Martínez. México, 2010.
5.       Periodismo y Narración: Desafíos para el siglo XXI. Tomás Eloy Martínez. México, 2010.
6.       El estilo del periodista. Álex Grijelmo. Editorial Taurus. México, 2007. Pág. 299